Hace poco me preguntaron "¿Qué te hubiese gustado saber y que no sabías cuando te diagnosticaron parkinson?". Creo que es una buena pregunta, porque la respuesta puede ayudar fácilmente a aquellos que han sido recién diagnosticados. En mi caso yo hubiese agradecido contar con mejor información.
A mi me hubiese gustado que me informasen más de los efectos que el parkinson puede tener en la mente y en el carácter de uno mismo, que al final han sido para mi un problema mayor que los trastornos del movimiento, que es lo primero que uno asocia a la enfermedad. Yo era una persona muy activa antes de mi enfermedad, y sobre todo mentalmente hablando. Consumía vorazmente todo tipo de información. Leía libros incansablemente, veía películas, escuchaba música y poco a poco me he ido formando un universo personal de maravillas que nunca sospeché que dejaría de crecer. Pero así ha sido. Mi capacidad para prestar atención prolongada ha disminuido de una forma pasmosa, y eso ha limitado enormemente mi mundo, o lo que esperaba que iba a ser mi mundo. Por otro lado mi carácter ha cambiado, especialmente a la hora de reaccionar positivamente ante ciertos conflictos emocionales. Mi paciencia, mi humor y mi tolerancia a ciertas irritaciones ha mermado también considerablemente, hasta el punto de que en ocasiones ni yo mismo me reconozco al enfadarme como lo hago.
Todo ello, pienso a menudo, ha sido una limitación mayor que el que uno no pueda andar o mover los brazos durante un período de tiempo al día, porque siento que el parkinson me ha quitado de mi mismo con ese cambio mental y de carácter más de lo que me hubiesen quitado si me hubiesen arrancado una pierna.
Claro que uno puede darle la vuelta a la situación siempre y tratar de sacar lo positivo. Y lo positivo de esta situación es que, al menos en mi caso, me lleva a plantearme de forma un poco más radical que si me hubiesen quitado una pierna ¿quién soy yo? Y esa no es una mala pregunta. Visto así, el parkinson también ha sido una y tal vez pueda serlo también para otros, una oportunidad para conocerse mejor. ¿Qué me hubiese gustado saber al principio de mi enfermedad? Pues que esto iba a pasar, para tal vez no haber perdido tanto el control y asimilarlo mejor. Ignoro si esto puede servirle a otra persona, porque cada cual tiene una vida distinta, el parkinson afecta de modo muy diferente y además cada uno interpretamos lo que nos sucede de modo diferente, pero todos podemos plantearnos ¿quienes somos? y, quizá más revelador ¿quiénes seremos en 10 años o quienes queremos ser? Lo habitual es preguntarse ¿dónde queremos estar en 10 años? pero eso es dar por supuesto que seguiremos siendo los mismos. Afortunadamente, no será así. Con parkinson o sin él, no seremos los mismos. Procuremos simplemente ser algo mejores. En qué consista esa mejoría, es ya cosa de cada uno.
Un saludo y gracias por leer.
José
No hay comentarios:
Publicar un comentario